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En el país de la memoria blanca

En el país de la memoria blanca

En el país de la memoria blanca es una novela gráfica con texto de Carl Norac y unas extraordinarias ilustraciones del canadiense Stéphane Poulin, magníficamente armadas para construir la narración. Sin embargo, el argumento es un poco confuso y las palabras que acompañan las imágenes suenan grandilocuentes. La trama es que, en un mundo habitado y dominado por perros —que visten y se comportan como seres humanos—, los gatos actúan como terroristas y son perseguidos. Un personaje, llamado Rousseau, superviviente de un atentado, se despierta con la cara cubierta de vendas en un hospital y, con ese aspecto, vuelve a una inquietante vida cotidiana pero sin acordarse de nada, la «memoria blanca».

Después de Maus no es un problema construir una narración seria y «realista» con personajes animales. Pero, en este caso, el argumento ejemplifica cómo «menos habría sido mucho más»: si se hubiera dejado todo el peso a las imágenes y se hubieran puesto unas pocas palabras que no intentaran amplificar nada y que cumplieran una mínima función de apoyo, e incluso si se retirasen algunos tramos que no añaden nada significativo, estaríamos ante un relato algo raro y a la vez previsible, pero al que la potencia de las ilustraciones harían sugerente y más que destacable. Al menos, eso me parece. Y otras opiniones que he recogido van en esa misma dirección.

Stéphane Poulin. En el país de la memoria blanca (2011). Texto de Carl Norac. Granada: Barbara Fiore, 2012; 128 pp.; trad. de Goedele de Sterck; ISBN: 978-84-15208-18-1.

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